No bancarizados
El término «no bancarizado» se refiere a las personas u hogares que no tienen acceso a los servicios bancarios tradicionales. No estar bancarizado significa no tener una cuenta corriente o de ahorro personal en un banco o cooperativa de crédito. Estas personas recurren a servicios financieros alternativos, como tarjetas de prepago, giros postales, préstamos de día de pago o fuentes de préstamo informales, para gestionar sus finanzas y realizar transacciones bancarias.
La población no bancarizada suele estar en desventaja de varias maneras. Sin una cuenta bancaria, se enfrentan a dificultades para recibir pagos por depósito directo, realizar pagos electrónicos, acceder a créditos asequibles o crear un historial crediticio. También pueden encontrar dificultades para ahorrar dinero de forma segura, lo que puede obstaculizar la estabilidad financiera y la movilidad económica a largo plazo. Comprender los factores que contribuyen a las poblaciones no bancarizadas, como la desigualdad de ingresos, el acceso físico limitado a las instituciones bancarias o la falta de confianza en el sistema bancario, es crucial para que los responsables políticos y las instituciones financieras desarrollen estrategias que aborden las necesidades de estas personas desatendidas.